En febrero participamos en el campamento de Scenio, comunidad de divulgadores y divulgadoras científicas, para abordar uno de los grandes retos de nuestro tiempo: cómo comunicar en redes sociales sin quedar atrapados en el odio, la desinformación y las narrativas conspirativas.
Somos conscientes de que los divulgadores son creadores de contenido en redes sociales y por tanto actores del ecosistema digital que contribuyen a redes libres de fake news, estando expuestos a ataques de odio y violencias digitales
Desde Hateblockers trabajamos con una idea clara: no basta con crear buen contenido; hay que entender el ecosistema en el que circula.

📊 ¿Quién está en cada red y para qué la usa?
Comenzamos repasando los últimos estudios de tendencias en el uso de redes sociales, como el informe de IAB Spain (2025). Analizamos:
- Qué franjas de edad predominan en cada plataforma.
- Para qué se usan: entretenimiento, seguimiento de influencers, marcas, información…
- Qué tipo de relación establece la audiencia con el contenido científico.
Comprender estos datos es clave para cualquier creador/a: no es lo mismo divulgar en una red con público adolescente que en una donde predomina una audiencia adulta que busca actualidad o debate.
La estrategia no puede ser la misma. Tampoco el tono.


⚠️ Principales amenazas digitales: odio y desinformación
Después hicimos un mapeo de amenazas digitales vinculadas al odio y las fake news, tomando como base el marco conceptual de Naciones Unidas y del OBERAXE (Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia).
Entre las narrativas detectadas:
- La teoría conspirativa del “Gran Reemplazo”, que alimenta discursos xenófobos.
- La sofisticación del discurso LGTBIQfóbico bajo la acusación de “adoctrinamiento de la infancia”.
- La instrumentalización emocional de conceptos como “libertad de expresión” para legitimar el odio.
Estas narrativas no aparecen de forma aislada: suelen formar parte de marcos ideológicos cerrados que funcionan como “packs completos”.

🌍 Cuando todo se mezcla: terraplanismo, Agenda 2030 y élites globales
En el contexto de Scenio, también analizamos desinformación científica: terraplanismo, antivacunas y otras teorías conspirativas.
Algunos participantes compartieron una experiencia común: al hablar de terraplanismo en redes, reciben acusaciones de “promover la Agenda 2030”, aunque no hayan mencionado el tema.
El divulgador José Luis Oltra lo expresó así:
“Muchas veces cuando divulgo sobre el espacio en general o sobre el terraplanismo en particular recibo comentarios de terraplanistas. Muchos de ellos además suelen hacer referencia a conspiraciones sobre la agenda 2030 o élites mundiales que nos engañan, ya que consideran que ambos temas están relacionados”.

Esto revela algo importante: para ciertas audiencias, las conspiraciones no son temas aislados, sino un entramado coherente. Cuando una pieza se activa, se activa todo el sistema.
Entender esta lógica ayuda a los creadores a no entrar en debates circulares y a diseñar estrategias de respuesta más eficaces.
🚨 Violencias digitales contra las mujeres: el caso de los deepfakes
Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue el análisis de las violencias digitales contra mujeres y niñas.
El uso de deepfakes para desnudar digitalmente a mujeres representa una de las formas más graves de violencia tecnológica actual. No se trata solo de una “broma” o un “montaje”: implica cosificación, daño reputacional y una agresión directa a la dignidad.
En la sala, Sandra Ortonobes, La hiperactina compartió en primera persona su experiencia con el acoso digital, poniendo rostro y cuerpo a una problemática que muchas veces analizamos en abstracto.

La tecnología no es neutral. Sin ética ni regulación adecuada, puede convertirse en herramienta de violencia.
🛡️ ¿Qué nos llevamos del campamento?
- Que conocer los datos de uso de redes es imprescindible para comunicar con eficacia.
- Que las narrativas de odio y desinformación tienen estructuras reconocibles.
- Que los creadores necesitan herramientas no solo técnicas, sino también emocionales y estratégicas para gestionar ataques.
- Que la violencia digital contra las mujeres es un problema urgente que exige respuesta colectiva.
En Hateblockers creemos que la divulgación científica y la defensa de los derechos digitales van de la mano. Crear contenido responsable implica entender el contexto, anticipar riesgos y fortalecer comunidades resilientes.
Seguimos trabajando para que las redes sean espacios de conocimiento, no de odio.