CUATRO FORMAS DE LGTBIFOBIA EN INTERNET QUE QUIZÁS ESTÁS PASANDO POR ALTO

Escrito por María Soriano Sánchez

Internet puede ser un espacio de libertad, expresión y comunidad para muchas personas LGTBIQ+. Pero también es terreno fértil para la violencia. 

Aunque todas las personas reconocemos los insultos y amenazas explícitas como formas de LGTBIfobia, existen otras más sutiles (y peligrosas) que pasan desapercibidas.

La LGTBIfobia se manifiesta como el conjunto de actitudes, discursos o comportamientos de rechazo, discriminación o violencia hacia personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales. Este tipo de odio se basa en prejuicios hacia la orientación sexual, la identidad o expresión de género, y puede expresarse de forma abierta o sutil, individual o estructural.

Según la Ley 4/2003 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, la LGTBIfobia implica cualquier forma de trato desigual o conducta que tenga como causa la pertenencia, real o percibida, al colectivo LGTBIQ+. Esta ley reconoce el impacto que tienen estas violencias en la vida cotidiana de muchas personas y establece medidas para prevenirlas, sancionarlas y repararlas.

A continuación se mostrarán cuatro formas de LGTBIfobia en redes sociales y espacio digitales que quizás no se identifican como tal, pero que también generan daño, refuerzan prejuicios y silencian voces.

1. “Opiniones” disfrazadas de debate

Frases como “yo respeto, pero…” o “se puede opinar distinto sin que te acusen de homófobo” son ejemplos de LGTBIfobia disfrazada de libertad de expresión. Este tipo de mensajes suele camuflar el rechazo bajo un tono supuestamente racional o moderado.

Ejemplo:  

“No tengo problema con los gays, pero no deberían casarse ni adoptar”

“Las personas trans tienen un trastorno, hay que tratarlas, no validar su delirio”

Aunque suenen menos agresivas que un insulto directo, estas frases niegan derechos básicos y deslegitima identidades. No es una cuestión de “opinión”: es discriminación expresada con lenguaje “políticamente correcto”.

Si una opinión implica que una persona LGTBIQ+ deba tener menos derechos o ser tratada como enferma o inferior, no es debate: es violencia simbólica.

2. Invisibilización sistemática

Una de las formas más frecuentes, y menos comentadas, de LGTBIfobia en internet es la invisibilización. Esto ocurre cuando los algoritmos, medios, influencers o comunidades digitales ignoran, eliminan o silencian contenido LGTBIQ+ por considerarlo “polémico” o “inapropiado”.

Ejemplos:

-Plataformas que penalizan publicaciones sobre educación sexual LGTBIQ+, pero permiten discursos conservadores sin filtro.

-Censura automática de palabras como “trans” o “no binarie” (aquí tienes un ejemplo de como un representante republicano llama «señor» a legisladora trans Sarah McBride en EEUU).

Esta exclusión digital tiene consecuencias reales: limita la representación, impide el acceso a información segura y refuerza la idea de que las personas del colectivo LGTBIQ+ son algo fuera de lugar.

Cuando te das cuenta de que las historias, experiencias o voces LGTBIQ+ no aparecen con la misma frecuencia o visibilidad que las cisheteronormativas, estás viendo un patrón de censura.

3. “Bromas” que perpetúan estereotipos

Otra forma de LGTBIfobia online es el humor basado en estereotipos. Estas “bromas” muchas veces se viralizan con rapidez y son justificadas como simples chistes. Pero detrás de ellas hay una burla constante a las identidades y cuerpos diversos.

Ejemplos:

-Memes que ridiculizan a personas trans por su apariencia física.

-TikToks que se burlan de hombres gays exagerando supuestos gestos “afeminados”

-Comentarios como “eso no es un hombre/mujer de verdad” ante influencers LGTBIQ+.

El problema con este tipo de humor no es solo el contenido, sino su repetición: normaliza el desprecio y genera un entorno hostil, especialmente para jóvenes que están explorando y compartiendo su identidad.

Si un contenido te hace reír a costa de la dignidad o humanidad de otra persona, especialmente por ser parte del colectivo LGTBIQ+, es momento de cuestionarlo. Si queremos un internet más inclusivo, el cambio empieza en nuestros clics, nuestras palabras y nuestros silencios.

4. Misgendering y uso deliberado del “deadname”

Un forma de LGTBIfobia más común de lo que parece, y muchas veces invisibilizada, es el misgendering, es decir, referirse a una persona trans con pronombres incorrectos o con su nombre anterior (deadname), especialmente cuando esa información ya no es pública o ha sido expresamente reemplazada.

Ejemplos:

-Comentar en redes “pero él nació mujer, así que sigue siendo ella”

-Insistir en usar el deadname cuando ya ha sido cambiado

-Compartir fotos o datos antiguos sin consentimiento, como forma de “desenmascarar” a una persona trans.

Aunque en ocasiones puede hacerse por desconocimiento, en muchos otros casos se utiliza de forma intencionada como una forma de invalidar la identidad de la persona. Esta práctica niega su derecho a definirse, vulnera su dignidad y refuerza la violencia simbólica hacia el colectivo trans.

¿Qué podemos hacer frente a estas formas de LGTBIfobia?

Nombrarlas para visibilizar que estas conductas también son violencia.

No compartir contenido que ridiculice o minimice identidades.

Denunciar y reportar cuando las plataformas lo permitan.

Apoyar activamente a creadores y voces LGTBIQ+ con visibilidad y respeto.


Fuentes consultadas:

BOE (2023). Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI.

Disponible en: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2023-5366

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